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Agenda

Flor Bertotti en Rosario: Corazones al viento y flores amarillas 

Dos fechas repletas en Metropolitano atravesadas por melodías indelebles en una generación. La artista desplegó su encanto en estado puro a lo largo de una hora y media signada por clásicos y un gran despliegue

 “Estamos sanando una herida de la infancia”, afirmó Flor Bertotti tras la primer canción. Una asignatura pendiente más que una herida, la utopía de paliar lo inexorable del tiempo en el albor de la nostalgia. Melodías que acarician las fibras más sensibles y manan resonancias de días que, aun sabiendo que no volverán, afloran algo inexplicable cuando se vuelve a transitar aquellas paginas que encienden recuerdos.

Las miles de personas que colmaron Metropolitano cantaron con esa emoción en la mirada y las gargantas desgarrandas cada melodía. Una pradera de flores amarillas con detalles luminosos se veían en las cabezas de la fusión generacional sub 40 que ocupó cada espacio el fin de semana.

Armonías que transportan a un planeta en el que existía apenas algunos celulares a color, donde todo universo sonoro cabía en un CD y en una etapa en la que no habitaba más preocupación que cumplir con la tarea al volver al colegio para sintonizar las telenovelas de Cris Morena. El ritual de toda una generación. Por apenas una hora y media miles de rosarinos  se aventuraron a esa experiencia de la mano de Flor Bertotti, con el encanto y el histrionismo de Floricienta impregnado en esencia y en expansión. 

Una puesta en escena deslumbrante con seis virtuosos bailarines y otros seis versátiles y sólidos músicos alcanzaron un espectáculo de primer nivel. Algunas llamaradas de humo, serpentinas al comienzo y al final, incontables cambios de vestuario y un escenario de dos pisos con una escalera en cada extremo. Las pantallas ilustraron de manera estridente todo el show y generaron diferentes climas. Si bien Bertotti no es la misma Floricienta que visitó Rosario en el 2004 al llenar Central en pleno apogeo, la entrega y la frescura al deslizar sus movimientos permitieron las coreografías adecuadas que acompañaron de manera impecable cada tema.

El flameo de los largos vestidos en el suntuoso vestuario lograban un efecto impactante desde el primer al último tema. La emotividad y la euforia sobrevolaron Metropolitano, con un brío de revancha para los niños del 2000 en un sentido regalo a su propia infancia. La cuenta regresiva en pantallas fue apagando las luces a las 20:15 horas, dando paso a una explosión lumínica que vio ingresar a los bailarines de plateado y con maletines cromados. 

 “Arriba las ilusiones” dio inicio al show, precedida en sus primeros acordes con la entrada inmediata y para nada pretenciosa de la artista, con la ovación que merece y su sonrisa fulgurante. Si bien el comienzo fue con uno de los temas más conocidos de la novela ‘Niní’, el 90% del concierto concitó las luces en los temas de Floricienta. Tras un afectuoso saludo con sentida gratitud, interactuó con su gente de forma distendida permitiéndose un atisbo de despiste. Una de las más movilizantes, “Hay un cuento” no se hizo esperar. “Nosotros tenemos en nuestras manos el poder de hacer que nuestro cuento valga la pena”, introdujo. Con cambio de look interpretó “Cosas que odio de vos”, dando un giro en el setlist de su gira anterior. Un preludio melódico en piano predijo el ansiado momento de las baladas. De vestido largo con tules coloridos, Flor interpretó “No te importa”. 

 “Somos una generación criada por Floricienta”, afirmó y aclaró: “Gente dramática que le gusta sufrir”, ante el aval de su público resignificó la mirada. “Nos gusta atravesar, no sufrir”. La generación reticente a ‘fingir demencia’ con sus sentires se permitió más de una lágrima durante el inoxidable clásico “Proque”. Uno de los momentos más insólitos de la noche fue la mutación de éste hit en electro remix, de la misma forma que “Mi vestido azul” se transformó en cumbia sobre el final del tema. De vestido corto continuó con “Pobres los ricos” para luego dar paso a la Outfit Cam que realizó un paneo por los esmerados looks del público rosarino.

Flor se tomó su tiempo para intercambiar con sus fans que llevaron a modo de reliquia el merchandising de la época: desde las zapatillas John Foos originales de la serie hasta los CD’s originales.

En un arrebato de romanticismo explícito, la actriz interpretó  “Ay que lindo” reciente tema dedicado a su marido, acompañada por la destreza de sus ensamble que danzó a su alrededor con ramos de flores en mano. 

A pedido del público de su gira anterior ésta vez incluyó “Un enorme dragón”, que fue cantada a los gritos al igual que la balada “Te siento”. Durante un interludio se mostró en las pantallas laterales el legado de Floricienta en las redes sociales, con diferentes capturas de Tik Tok e Instagram donde diferentes edades entonaban algunas de Floricienta. Guitarra acústica, coros y cajón peruano acapararon la escena en un acertado bloque acústico que permitió complacer algunos pedidos de su gente.

Enlazadas por alaridos desaforados, sonaron sin stop “Ven a mi”, “Qué esconde el conde”, “Y la vida”, los estribillos de “Corazones al viento” y “1,2,3”, “Kikirikí”,  “Chaval chulito” y “Ding dong”. Para culminar el set, Flor dedicó unas palabras a la importancia del aquí y ahora sensibilizando acerca del paso del tiempo y de que ‘la vida se va’, como señala el estribillo de “A bailar”. Otras dos baladas infaltables hicieron flamear los brazos del público de un lado a otro: “Y así será” y “Mi vestido azul”, con el cambio de vestuario alusivo a ésta esperada canción.   

Federico Amador, su pareja desde hace más de diez años, fue el invitado de la noche para interpretar desde la planta alta del escenario “Te amo más”, tema de ‘Niní’, novela en la que conectaron por primera vez en una unión que prolifera y contagia desde el escenario. Con beso final incluido y guiños cómplices, la pareja brilló con entrega absoluta retirándose de la mano. El video del tema “Nuestro collage” precedió aquella sorpresa, en un llamado inicial al cuidado ecológico y la conciencia planetaria.

“Flores amarillas” fue anunciando el cierre del show, Florencia Bertotti lució su voz al unísono con la gente en el tema más cantado del show, mientras giraba al vuelo de su vestido color arena con transparencias. “Las estrellas”, tema homónimo de la novela compuesto por ella, fue la elegida para despedirse evocando al brillo individual que desprende y propaga cada ser. 

De regreso al escenario aún había lugar para un último bis. El dulce “Tic tac” marcó el final de una noche memorable. Con el estribillo beatle de “All you need is love”, en una lluvia de papeles amarillos (por supuesto) y el mensaje ‘La vida es hoy’ en pantallas, Flor Bertotti se despidió de Rosario abrazada por la emoción de su gente en una gratitud recíproca.

El éxtasis colectivo sobrevolaba Metropolitano aún finalizado el show. El reloj se detuvo y el mundo continuó en movimiento, las canciones son un pasaje en tiempo presente a esos instantes que alguna vez nos hicieron vibrar sin haber estado conscientes del todo. 

Por Lucas Rivero 

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